Como decían los Rolling Stones, “Let me please introduce myself, I’m a man of wealth and taste”. Quizás en mi caso no sea tan cierto como en el del diablo por el que había que sentir simpatía, pero se hace lo que se puede. Cambiemos el “wealth” por recursos más románticos, pero hagamos por mantener el “taste”, que al fin y al cabo estoy aquí por algo.

El por qué estoy aquí ahora no corresponde, así que centrémonos en el para qué, si os parece. Y si no también, que para algo soy yo el que escribe. Estoy aquí para hablar de mi libro. Para contar lo que me gusta, lo que me apasiona, lo que me divierte, lo que me sorprende incluso. Siempre es interesante la perspectiva de un dandy, y como aprendiz de, tengo algo que contar. Contar y ofrecer. Ofrecer mi visión de las cosas que merecen que una opinión sea ofrecida. Hablamos de lo que importa de verdad: de qué ponerse, de qué comer, de dónde ir y de qué beber. Todo lo demás es fatuo y aburrido. Para hablar de MODA en mayúsculas ya está el resto de esta maravillosa publicación, así que me permitiréis que yo os hable de lo que hay más allá.

Estoy convencido de que nos vamos a divertir al menos una vez a la semana, de que nos vamos a reír de nosotros mismos y de que, probablemente, todos aprendamos algo interesante con esta aventura que hoy sale del puerto, como esa goleta de tres palos que cualquiera querría tener pero que sólo unos pocos cabronazos disfrutan. Como podéis suponer, el fin último de todo este rollo es daros alguna pincelada de lo que os vais a encontrar aquí. Y el fin último de esta colaboración en general es, por supuesto, que alguien me invite a la goleta de tres palos. Yo llevo el champagne.