Cuando estás pensando en cambiar de base de maquillaje, ¿qué le pides?: que no se note, que dure todo el día, que no marque las líneas de expresión, que ilumine tu piel o que camufle esas pequeñas imperfecciones. Por ello, te damos las claves para dar con el fondo de maquillaje hecho a tu medida, para que lo utilices como toda una profesional.

Hoy en día puedes elegir entre infinidad de texturas: fluida, compacta, en mousse, stick, las super ligeras… Hay una para cada tipo de retoque, porque no es lo mismo el resultado natural que buscas para un maquillaje de día, que la sofisticación que se busca en un maquillaje de noche o en algún evento. Igual que tienes distintos bolsos dependiendo de la ocasión debería pasar lo mismo para el maquillaje.

Acertar color de la base de maquillaje

¿Cómo elegir bien una base?

Por una parte, hay que fijarse en cómo es tu piel: grasa, normal, mixta, secas, apagadas o maduras y por otra, cuál es tu necesidad. Hay mujeres que prefieren fondos muy transparentes, otras muy cubrientes; hay quien elige que sean mates, luminosos, con efecto lifting, con acabados aterciopelados o jugosos.

Hay que probarlo con la luz natural para no engañar a la vista, si hay luz artificial donde lo vayas a comprar mejor que te acerques a una luz blanca para no alterar el color. Escoge dos tonos parecidos y pruébalos en la mandíbula, ni en el cuello porque es más claro, ni en la mano – que es lo que acostumbramos a hacer- porque es más oscura la piel.

¿Con qué la aplico?

Dependiendo del gusto cada una, la aplicación puede ser con los dedos, con la esponjita o con pincel. Lo que sí es que hay que aplicarlo en movimientos de alisado, del centro al exterior del rostro, difuminando los contornos para evitar el efecto máscara.

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TRUQUILLO: Si no quieres que se noten las arrugas aplícalo con pincel en forma biselada o lengua de gato.
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Base de maquillaje

Prepara la piel

Una base tiene que ser para tu piel como un lienzo en blanco para un pintor, hay que prepararlo antes de ponerse a pintar, por ello, hay que hidratar la piel antes de maquillarte.

La pre-base se puede utilizar, si tienes la piel de naranja para cerrar los poros e igualar la textura de la piel o si tienes un evento en el que te tenga que aguantar. Pero en el día a día es mejor ponerse serum o crema hidratante.

[av_notification title=” color=’custom’ border=” custom_bg=’#e5e5e5′ custom_font=’#000000′ size=’large’ icon_select=’yes’ icon=’ue864′ font=’entypo-fontello’] TRUQUILLO: Mezcla en tu mano la base con dos gotas de serum, si es de base densa. La base se deslizará mejor y el resultado será más natural, la piel queda más jugosa y luminosa.
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¿Cuánta cantidad hay que ponerse?

Es más fácil tener que volver a poner más que quitar. Así que es mejor poner poca cantidad y repetir. De normal en los fluidos llevan dosificador, prueba a ponerte entre una dosis o dosis y media no más. De todos modos, puedes subir el tono con los polvos a continuación.

¿Hay que ponerse después polvos?

Es recomendable que sí porque fijan y matizan. Si quieres un resultado natural ponlos con brocha o más sofisticado con borla.

[av_notification title=” color=’custom’ border=” custom_bg=’#e5e5e5′ custom_font=’#000000′ size=’large’ icon_select=’yes’ icon=’ue864′ font=’entypo-fontello’] TRUQUILLO: Según el tipo de polvos que utilices:

  • POLVOS COMPACTOS: aplícalos para el retoque con brocha o borla para ir manteniendo el maquillaje a lo largo del día.
  • POLVOS SUELTOS: son traslucidos por lo que hay que tener en cuenta que sean del mismo color que la base.
  • POLVOS DE SOL: poner una capa antes de polvo suelto para que quede homogéneo.
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