Pertenecer al clan Kardashian-Jenner puede parecer un maxi empujón para todo aquello que quieras proponerte, y más al ser la hermanastra de Kim Kasrdashian West, celebrity de celebrities, donde su ultima novedad ha sido publicar un libro de selfies contado su historia con cada una de esas fotos (para diva ella, yo también me voy a plantear vender todas las fotos que tengo en Instagram). Y todo el mundo (y me incluyo, y no por eso ha dejado de gustarme) cree (o creía, hasta ahora) que el éxito de Kendall Jenner, la modelo estadounidense de 19 años nombrada por la revista TIME junto con su hermana pequeña Kylie Jenner como las más grandes influencias estadounidenses (¡y no me extraña!, tienen hasta un pintauñas con su nombre), ha sido gracias a eso, y a su aparición el en reality “Keeping up with the Kardashian”, a ser familia de (como si nadie conociese “enchufes” en el mundo de la moda…).

Pero ahora, Kendall ha hablado para la revista V Magazine que, junto con una sesión del fotógrafo Steven Klein, dice lo siguiente: “No tienes ni idea cuantas puertas me han cerrado por ser quien soy.” La modelo, que recientemente se ha convertido en el nuevo rostro de Calvin Klein, revela que haberse hecho un hueco en el mundo de la moda no ha sido nada fácil.

Kendall Jenner

Kendall comenzó su carrera como modelo en la agencia Wilhelmina Models a los 14 años en 2009. En 2013, Kendall firmó un contrato con The Society Management.

“Al comienzo de mi carrera, todos se reían de mí. No tienes ni idea de cuántas puertas se cerraron sobre mí y cuántos adultos fueron muy reacios al principio a trabajar conmigo. Fue muy complicado. Siempre he tenido que demostrar más que las demás al ser una persona conocida”.

Gracias a la ética de trabajo de su familia y los diseñadores que le animaron, Kendall comenta entusiasmada: “Estoy muy agradecida a Marc Jacobs, Riccardo Tisci, Karl Lagerfeld y Katie Grand, quienes me dieron una oportunidad esta temporada.”

Con esto, Kendall ha dejado claro que se lo ha tenido que currar, que no ha sido fácil y que ha tenido que moverse, aguantar y poner siempre su mejor cara para llegar donde ha llegado. Y es que aún queda 1,80 m de Kendall para rato. Y tan genial.