La tercera y última jornada de moda en Valencia, empezó con la presentación de la colección Silhouttes de Siemprevivas, que pese a no esta dentro del calendario de la Valencia Fashion Week era una de las más esperadas.

Los chicos de Siemprevivas, Adrian Salvador y Lucas Zaragosí son unos de los mejores diseñadores de la comunidad, su atención en los detalles y manera de trabajar les ha hecho destacar siempre, colección tras colección. Esta vez, alejados de los circuitos y la pasarela clásica han presentado ‘Silhouettes’, una colección inspirada en la sutileza, el misterio y la armonía, una colección trabajada hasta el más mínimo detalle, todo ello rodeado de plantas en un invernadero que abandonada su tranquilidad para acoger a los asistentes, que nos ibamos animando a la espera con el sonido de los grillos.

Unos minutos más tarde de la hora marcada, las modelos aparecieron recorriendo el invernadero, apareciendo por uno de los lados para tomar posteriormente su posición indicada por círculos de colores. Allí una a una fue tomando su sitio, para después al más puro estilo de presentación de colecciones formato deluxe, tan de moda en París, permitir a los medios y asistentes tocar y ver las prendas lo más cerca posible.

Allí estaban, en negro, blanco, toques en verdes, rosa y violeta, la colección, compuesta por abrigos, faldas, tops y vestidos, pero si hay una pieza a destacar de toda la colección ha de ser un impresionante vestido rojo que se llevó la mirada de todos los asistentes. El tejido microperforado era el protagonista a lo largo de toda la colección, combinado con tul de seda, lo cual le aporta una caída impresionante. A lo largo de la colección destaca la pureza y limpieza de líneas, un ejercicio conceptual que transformaba las prendas en seres vivos, llamativos, capaces de enamorar e impresionar, por fin, a todos los asistentes. Una a la libertad de las formas y los pequeños detalles, al saber hacer, al proponer y sorprende. Las siluetas de las prendas se dibujan sobre el cuerpo sin asfixiarlo, contando y desnudado una historia, una historia sobre detalles, magia, y seducción, construyendo y envolviendo.

Si había alguien capaz de hacernos recuperar la fe en la moda de esta edición eran ellos, no sólo por el escenario, no sólo por la colección. Sino por el saber hacer, desde la creación hasta la presentación final, porque una colección es más que coser y patronar: es proponer y emocionar, y de eso ellos saben de más. Larga vida a Siemprevivas y a su manera de hacer y entender la moda, poniéndose a la altura de cualquiera de los 4 núcleos internacionales de moda internacional.

Fotografía: Francesc Juan